martes, 21 de febrero de 2012

Un templario en Iran

VIAJE A IRAN

Hemos aterrizado, es de noche en Teherán. La primera novedad es que todas las mujeres que viajaban en nuestro vuelo de Luftansa se apresuran a cubrirse el cabello de su cabeza con un velo antes de poner el pié en la escalera del avión. La guía nos recibe, es amable y luego comprobaría que también muy eficiente. Nos traslada en un autocar de buena prestancia hasta el hotel a treinta y cinco kilómetros del aeropuerto, es una carretera buena y amplia, como las demás que iríamos recorriendo en nuestra ruta. La primera noche alojado dormí bien en el hotel Laleh, de cinco estrellas, en una buena habitación. Mi llegada coincide con el primer mes del año nuevo de la vaca, que ellos comienzan en nuestro 21 de marzo. Este pueblo iraní tiene dos calendarios, ambos diferentes al nuestro gregoriano, el solar y el lunar. El buffet del desayuno es bueno, el café no tanto. Desde las ventanas del comedor vemos nevar en Teherán, pero no hace frío. Teherán nos sorprende con su aspecto muy limpio, sus parques y palacios, museos y una caótica circulación rodada. Nuestro itinerario continúa con un vuelo hasta Shiraz en Irán Air. Luego vendrían los recorridos en autocar, por diversas ciudades del País: Ispahán, la impresionante ciudad de los puentes sobre un río rodeado de jardines; Persépolis, donde se vive gracias a sus numerosísimos monumentos arqueológicos la grandeza de lo que fue el imperio persa; Pasagarda, donde se encuentra la tumba de Ciro el Grande;Yazd la ciudad de Dios, con sus torres del silencio y sus barrios antiguos de adobe; Kerman con su ciprés de 4000 años, Adarcu la de los antiguos depósitos de hielo, Nain con su mezquita y museo, Kashan…En algunas paramos horas, en otras días, dependiendo de las numerosas visitas programadas. La convivencia es buena en el grupo y Coral, la guía, se esfuerza por atender todas nuestras preguntas e informarnos profusamente, no solo de los lugares que visitamos sino también de las costumbres tan diferentes de esta tierra.

Nadie lleva en Irán corbata. Esto nos choca bastante, y por el contrario muchísimas personas llevan chaqueta. Se evidencia que no son de cultura árabe, pese a su religión islámica, que también es diferente a las de otros países del Islam ya que aquí mayoritariamente son chiítas. Se les nota mucho su antiamericanismo y sobre todo su aversión a Israel. Con nosotros los españoles hay corriente de simpatía. En el Gran Bazar nos preguntan para conocer palabras de español.

Las torres del viento, los templos del fuego, y las torres del silencio, son también una nota de diferencia con nuestra cultura occidental. Los iraníes son muy orgullosos de sentirse persas. En nuestros recorridos mezquitas antiguas y grandiosas, bazares y mercadillos donde es un arte y una obligación el regateo, palacios, jardines, madrazas y tumbas

Comidas con cordero machacado, ensaladas, pollo, poca vaca, siempre yogurt natural excelente, nunca hay postre, y del vino o cualquier tipo de alcohol ni hablar se puede, es un delito coránico consumirlo. Nos consolamos con cerveza sin alcohol y agua

Es un País con ciudades excepcionalmente limpias, con mucha juventud de ambiente estudiantil y mujeres generalmente guapas, activas y posicionadas en oficios y profesiones, que contrasta con el atuendo del velo sempiterno y la imposición de una religión que lo regula y domina todo, desde las costumbres, las reglas sociales, la economía, la política, el amor… Pero a la vez convive con otras creencias, tolerando oficialmente el cristianismo y el zoroastrismo

País insospechado para mi, diferente de cómo me lo hacían imaginar los medios de comunicación, estupendas carreteras, población ocupada y activa, transito intenso de mercancías por carretra, combustible muy barato (10 litros un €) y un pueblo el persa, atento, complaciente y sonriente con el extranjero, sin que se note presencia policial o militar en las calles

Jaime Navas Castellón

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